Virginia Victoria Ayala de Benítez
(1938, Berlín, Usulután - 2015, San Salvador)

Toya adorada y su talento de confeccionar, de crear momentos inolvidables junto a los suyos en su lugar de nacimiento y donde fuera…

Siempre sabia y atenta dando palabras justas y necesarias. Toya era refugio, feliz y sonriente, testimonio de bondad y de tranquilidad. Se extraña su sonrisa.

“La extraño mucho, ojalá estuviera aquí para darnos palabras de aliento” -su nieta Victoria.

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